Juanma Moreno ha anunciado este lunes una reforma profunda del Servicio Andaluz de Salud (SAS) mientras ha centrado buena parte de su intervención en responsabilizar al Gobierno central de las consecuencias de la huelga médica. Durante el debate de investidura, el candidato del PP ha reconocido que numerosos pacientes esperan más tiempo del debido para recibir atención, aunque ha rechazado las críticas a la gestión sanitaria de la Junta.

«Sé que hay andaluces que esperan más de lo que debían», ha admitido Moreno, quien también ha reconocido la «preocupación, incertidumbre o cansancio» de las familias afectadas por las listas de espera.

El candidato ha anunciado una Ley de Garantía de la Sanidad Pública que obligaría a aumentar cada año el presupuesto sanitario e impediría reducir la plantilla. También ha planteado una reforma organizativa del SAS mediante digitalización, inteligencia artificial y nuevos modelos de gestión, al considerar que su estructura está «anticuada y poco operativa».

Sin embargo, Moreno ha evitado concretar cómo se reorganizarán los distritos sanitarios, los hospitales o la Atención Primaria, ni qué medidas inmediatas se aplicarán para reducir las demoras. Tampoco ha detallado si habrá nuevas contrataciones estructurales o mejoras laborales para retener a los profesionales.

El presidente en funciones ha dirigido después sus críticas al Ministerio de Sanidad por la huelga médica de ámbito estatal. Según las cifras facilitadas durante el discurso, en Andalucía se han suspendido más de 1,5 millones de actos sanitarios, con una media de 60.000 cancelaciones diarias entre consultas, radiografías, pruebas oncológicas y operaciones.

Moreno ha cifrado el impacto económico en cerca de 200 millones de euros y ha reclamado una negociación inmediata con los representantes médicos. Aunque ha reconocido el derecho a la huelga, ha hablado del «destrozo» provocado sobre la atención a los pacientes.

La intervención ha descargado sobre el Gobierno central la responsabilidad de los paros, pero ha dejado en segundo plano el malestar acumulado entre los profesionales del SAS, las protestas por la sobrecarga asistencial y las denuncias sobre falta de personal, precariedad y deterioro de la Atención Primaria.