Andalucía afronta desde este lunes una fase decisiva tras las elecciones andaluzas del 17M, con varias fechas clave ya fijadas en el calendario político. La constitución del nuevo Parlamento el próximo 11 de junio y las posteriores negociaciones para la investidura marcarán el futuro de la Junta después de unos comicios en los que el PP ganó sin alcanzar la mayoría absoluta.
Andalucía afronta desde este lunes una fase decisiva tras las elecciones andaluzas del 17M, con varias fechas clave ya fijadas en el calendario político. La constitución del nuevo Parlamento el próximo 11 de junio y las posteriores negociaciones para la investidura marcarán el futuro de la Junta después de unos comicios en los que el PP ganó sin alcanzar la mayoría absoluta.
El escenario que dejan las urnas obliga ahora a abrir un periodo de contactos y conversaciones entre las distintas fuerzas políticas para definir la gobernabilidad de Andalucía durante los próximos años. El PP ha sido la fuerza más votada con 53 escaños y 1.719.871 votos, equivalentes al 41,56 % del total, aunque pierde cinco diputados respecto a las elecciones autonómicas de 2022.
El PSOE-A conserva la segunda posición con 28 parlamentarios y 940.588 votos. Vox asciende hasta los 15 diputados, mientras que Adelante Andalucía protagoniza una de las principales subidas electorales al conseguir 8 escaños. Por Andalucía obtiene finalmente 5 representantes en el nuevo Parlamento autonómico.
La primera gran cita institucional llegará el 11 de junio con la constitución del Parlamento andaluz. Ese día tomarán posesión los diputados elegidos el 17M y se elegirá la Mesa de la Cámara, órgano encargado de dirigir la actividad parlamentaria durante la legislatura.
Posteriormente, la Presidencia del Parlamento iniciará la ronda de consultas con los grupos políticos para proponer un candidato a la Presidencia de la Junta. El debate de investidura podría celebrarse entre finales de junio y comienzos de julio si los acuerdos avanzan con rapidez.
La pérdida de la mayoría absoluta del PP convierte esta fase en especialmente relevante desde el punto de vista político, ya que cualquier acuerdo parlamentario condicionará el rumbo de la próxima legislatura andaluza.
El Estatuto de Autonomía establece además que, si ningún candidato consigue ser investido en el plazo de dos meses desde la primera votación, el Parlamento quedará disuelto automáticamente y se convocarán nuevas elecciones autonómicas en Andalucía.

