El Sindicato de Estudiantes se ha sumado a esta convocatoria internacional para luchar contra el cambio climático y todas aquellas organizaciones e instituciones que se aprovechan de las consecuencias económicas y climáticas que el ansia del beneficio provocan.

En decenas de países ha sido convocada esta huelga. En España también ha participado la juventud andaluza en las provincias de Málaga, Sevilla y Cádiz. No solo es un día de manifestación, aquellos centros que no han vaciado sus aulas también han hecho actividades para que la jornada se convirtiera en «un día de lucha y reivindicación por el planeta”, apuntó la secretaria general del sindicato, Coral Latorre.

«Los incendios forestales en el Estado español han batido este verano un nuevo récord de devastación», así comienza el manifiesto de la convocatoria de esta huelga, que también se ha difundido en diversos centros educativos de todo el país repartiendo folletos informativos y
haciendo labores de cartelería en lugares de referencia.

«300.000 hectáreas calcinadas en lo que llevamos de 2022 supera ya el total de los últimos cuatro años», continúa el manifiesto que habla de los numerosos incendios que ha sufrido el planeta durante este verano. Un cambio climático que ha puesto de manifiesto las «olas de calor sin precedentes que dejan 2.200 muertos en el Estado español».

La Plaza de la Constitución en Málaga tomaba presencia del inicio de esta manifestación a la que han acudido más de cuarenta estudiantes, acompañados de miembros del ‘Sindicato de Estudiantes’, ‘Izquierda Revolucionaria’ y ‘Libres y Combativas’. Continuó la agrupación por
calle Larios, escoltados por la Policía Nacional y la Policía Local que cortaban el tráfico para dejar que la actividad reivindicativa se desarrollase con normalidad y sin algún imprevisto.

Llevaban megáfonos, carteles y una gran pancarta que lideraba la vanguardia de la movilización. La propuesta de nacionalizar las eléctricas ha sido protagonista mientras que, al grito de «nuestro planeta no es un negocio», «vuestros beneficios queman nuestros montes» o «la lucha es el único camino» han difundido con éxito un mensaje necesario: hemos llegado a un límite y tenemos que actuar para pararlo.

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