El portavoz y candidato de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta, José Ignacio García, ha asegurado este miércoles que Andalucía atraviesa una «crisis social» que está generando «trabajadores pobres» y ha apelado al voto de quienes «lo están pasando muy mal».

Durante su intervención en el Foro de la Nueva Economía (NEF), García defendió que el problema económico que vive parte de la población andaluza no tiene su origen «al lado», sino «arriba», en referencia al reparto de la riqueza y a la situación económica actual.

«Hay trabajadores que no pueden pagar la vivienda»

El dirigente andalucista puso el foco en las dificultades de acceso a la vivienda y al aumento del coste de la vida, asegurando que existen trabajadores que, pese a tener empleo, no pueden afrontar el precio del alquiler o la cesta de la compra.

En este sentido, señaló que incluso empleados públicos se encuentran afectados por esta situación.

García sostuvo además que entre 2021 y 2025 los beneficios empresariales en Andalucía han crecido entre un 8% y un 12%, mientras que los salarios «solo» lo han hecho entre un 2% y un 3%.

Adelante propone limitar pisos turísticos y ligar alquileres a salarios

Frente a este escenario, Adelante Andalucía ha planteado varias medidas económicas y sociales de cara a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo.

Entre ellas, el candidato destacó la propuesta de vincular el precio del alquiler a los salarios y limitar los pisos turísticos, a los que responsabiliza de disparar el precio de la vivienda en muchas ciudades andaluzas.

La formación también apuesta por un plan de industrialización ecosocialista que impulse industria pública en las comarcas con mayores necesidades de empleo.

«La riqueza tiene que repartirse»

José Ignacio García definió el programa de Adelante como «un freno de emergencia» ante la situación social que, a su juicio, vive Andalucía.

«La riqueza tiene que repartirse entre la gente que la genera», defendió el candidato, que aseguró que la campaña de su formación gira en torno a dos grandes ejes: centrarse en «los problemas realmente importantes» y alejarse del «politiqueo».

Además, reivindicó una izquierda que «no quiera dar lecciones de moralidad» y apeló a comprender «el cabreo de la gente» para canalizar ese malestar «en positivo».