El primer debate entre los cinco principales candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía tuvo un desarrollo más que previsible. Se pudo ver a un Juanma Moreno (PP) convencido de tener «más ilusión que nunca», volviendo a insistir en la necesidad de una «mayoría de estabilidad». María Jesús Montero (PSOE) basó su argumentación en el mismo tema que su campaña: la sanidad pública frente a «la privatización y el copago». Manuel Gavira (Vox) sacó a la palestra el asunto de la prioridad nacional, señalando a la población migrante como responsable de los problemas de Andalucía. José Ignacio García (Adelante Andalucía) evitó el conflicto con las formaciones progresistas pero sin olvidar la crítica a los socialistas por iniciar la privatización. Antonio Maíllo (Por Andalucía) destacó por su argumentación en el modelo de financiación y los impuestos, centrando sus esfuerzos en la crítica a la derecha y extrema derecha.

Cruce de acusaciones

Moreno y Montero se enzarzaron en un debate sobre la privatización de la sanidad. Moreno le recordó que fue el PSOE el primero en empezarla, hecho que después ratificó García durante su turno, destacando que ha sido el Partido Popular «el que ahora ha pisado el acelerador». Montero hizo hincapié en las listas de espera de la sanidad —pues cerca de 200.000 andaluces están en ella— y llegó a afirmar que durante su etapa en la Junta apenas hubo, resultando ser falso según los datos de las legislaturas de Chaves y de Griñán.

El líder de Vox se sumergió también en un cruce de acusaciones con García. Mientras Gavira le acusaba de cobrar una asignación del PP. Esto último ha resultado ser engañoso, pues en realidad la mesa del Parlamento de Andalucía permitió tener a Adelante tener financiación propia, sin existir relación con la formación de Moreno. En respuesta, José Ignacio García recordó que el responsable de comunicación de la formación ultra, Álvaro Zancajo, cobra un salario público de Canal Sur a la vez que trabaja para Abascal.

Quita de la deuda

El debate que había quedado atrás a finales del año pasado cuando la cartera ministerial de María Jesús Montero hizo pública la condonación de deuda a las distintas comunidades autónomas ha vuelto al debate electoral. Montero recordó a Moreno que rechazó la quita para Andalucía cuando resultó ser la comunidad más beneficiada con 18.791 millones de euros, mientras que él pedía exigía hace tres años al menos 17.800.

Maíllo aseguró que iban «a freír a impuestos al 0,3% de los andaluces para financiar los servicios públicos», refiriéndose a las grandes fortunas a las que, según el líder de Por Andalucía, Moreno ha beneficiado durante su gobierno. Al evitar el debate sobre el asunto, asegura que el presidente andaluz «no quiere que le salpique el escándalo de corrupción de Almería que va a ser juzgado a finales de mayo».

Minutos de oro

Montero abogó por su lema: «defiende lo público». «Cuando la enfermedad entra en tu casa necesitarás un sistema público, igual que una vivienda asequible, una educación pública…». Maíllo recordó a Julio Anguita y abogó por «plantar cara a la resignación y al daño social que genera la política del Partido Popular». José Ignacio García fue más directo. «Hay que defender el derecho de los andaluces por encima de los derechos de cuatro listos», refiriéndose a las grandes fortunas y especuladores. «Hace falta echar a las derechas con una izquierda que diga la verdad, no traicione y no defraude».

Moreno llegó a asegurar que todos los que se encontraban en el debate tenían un objetivo común: romper la «mayoría de estabilidad». «Desde que estamos en el gobierno tenemos mejor convivencia y mejores servicios. Si no hay mayoría, nos meteremos en un gran lío», advirtió mientras intentó convencer de concentrar el voto ya que «la única opción del gobierno que existe es la del Partido Popular». Gavira, por su parte, volvió a insistir en la defensa de la prioridad nacional y los agricultores «frente a los que amenazan su forma de vida», apelando a «reducir los impuestos y tener mejores servicios».