La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dejará el Ejecutivo de Pedro Sánchez tras la Semana Santa para centrarse en su candidatura a la Junta de Andalucía, en un contexto marcado por la ausencia de Presupuestos Generales del Estado para 2026 y con una estrategia electoral que sitúa la sanidad pública como principal eje de confrontación política.
El calendario político se acelera en Andalucía a las puertas de unas elecciones autonómicas que se prevén tras la Semana Santa. En este escenario, María Jesús Montero ha confirmado que abandonará sus responsabilidades en el Gobierno central para centrarse en la campaña como candidata del PSOE, un movimiento que se produce sin que se haya materializado la presentación de las cuentas estatales para 2026.
La titular de Hacienda ha justificado esta decisión en la falta de apoyos parlamentarios suficientes para sacar adelante los Presupuestos, una situación que ya se ha repetido en los dos ejercicios anteriores. El bloqueo presupuestario, además, coincide con un momento de tensión política tanto a nivel estatal como en otros territorios, como Cataluña, donde el Ejecutivo autonómico ha retirado su propio proyecto ante la falta de consenso.
En paralelo, el Gobierno central prepara la aprobación de un paquete de medidas económicas mediante un Real Decreto-ley en un Consejo de Ministros extraordinario, con el objetivo de hacer frente al impacto internacional derivado de la situación en Irán y sus efectos sobre sectores estratégicos como el energético.
De cara a la campaña andaluza, Montero ha definido con claridad el enfoque que marcará el discurso socialista. «Las elecciones andaluzas van a ser un referéndum sobre la salud, el servicio público más deteriorado», ha señalado, situando la sanidad como uno de los principales elementos de debate político en la comunidad.
Según la ministra, el estado del sistema sanitario se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía andaluza, solo por detrás del desempleo, tal y como reflejan distintos estudios demoscópicos. En este sentido, ha advertido de posibles cambios en el modelo que, a su juicio, podrían afectar al carácter universal del sistema público.
La convocatoria electoral, aún sin fecha oficial, se perfila así como un escenario de confrontación directa entre modelos de gestión, con la sanidad pública en el centro del debate político andaluz.

