Un bote de tomate para Van Gohg, una tarta para Da Vinci, otro tartazo a Carlos III también, un poco de puré de patatas para Monet y la lista podría seguir para hablar de muchos artistas más, de obras que han marcado la historia del arte y que los activistas climáticos están utilizando para llamar la atención sobre la degradación del medio ambiente y la urgencia con la que debemos actuar si queremos hacer algo al respecto.

Es fundamental destacar que, salvo Carlos III -bueno, su muñeco de cera-, las obras afectadas no han sufrido desperfectos ya que todas estaban protegidas con un cristal para no ser dañadas.

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