Andalucía vuelve a situarse en el epicentro de la recuperación del lince ibérico con la liberación de tres ejemplares nacidos en el centro de cría de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana (Almonte, Huelva). Los cachorros, de casi un año de edad, han sido soltados durante el mes de febrero dentro del Programa de Conservación Ex Situ de esta especie protegida.
Los tres linces —Weeka, Wenster y Weasel— son hijos de la hembra reproductora Parra, que dio a luz en marzo de 2025. Uno de ellos, Wenster, ha sido liberado en la Sierra Arana, en Andalucía, mientras que los otros dos han reforzado poblaciones fuera de la comunidad. La liberación se realiza siguiendo criterios genéticos y estratégicos para fortalecer la diversidad y estabilidad de las poblaciones silvestres.
Los ejemplares se sueltan con aproximadamente un año de edad, antes del siguiente periodo reproductor, con el objetivo de facilitar su integración en el medio natural y aumentar las posibilidades de asentamiento en nuevos territorios.
Doñana, clave en la recuperación del lince
El centro de cría de El Acebuche, gestionado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, es una de las piezas fundamentales en la estrategia de conservación del lince ibérico en Andalucía.
La temporada reproductora de 2026 ya está en marcha. Las primeras cópulas en El Acebuche se produjeron a finales de 2025, y los primeros partos se esperan para el mes de marzo. El periodo de apareamiento de esta especie suele desarrollarse entre diciembre y febrero.
Un programa con resultados históricos
En 2025, la red de centros de cría —que incluye El Acebuche (Huelva) y La Olivilla (Jaén), entre otros— registró el nacimiento de 62 cachorros, de los cuales 48 han sobrevivido hasta la fecha. En esa temporada se formaron 32 parejas reproductoras que dieron lugar a 25 gestaciones completas.
Parte de estos ejemplares permanecerán en cautividad para garantizar la reposición de reproductores, mientras que el resto será liberado progresivamente para reforzar las poblaciones silvestres, especialmente en territorios andaluces donde el lince ha logrado consolidarse en los últimos años.
Desde la puesta en marcha del programa se han liberado más de 400 linces en España y Portugal, consolidando a Andalucía como uno de los territorios clave en la recuperación de una especie que hace apenas dos décadas estaba al borde de la extinción.
La combinación de cría en cautividad, seguimiento científico y liberaciones controladas ha convertido al lince ibérico en uno de los mayores éxitos de conservación de fauna en Europa, con Doñana y el territorio andaluz como protagonistas indiscutibles de esta recuperación.

