La histórica Verja que separaba Gibraltar de La Línea de la Concepción ha dejado de funcionar como barrera fronteriza desde la medianoche de este miércoles 15 de julio. La entrada en aplicación provisional del acuerdo firmado entre la Unión Europea y el Reino Unido elimina los controles terrestres habituales de personas y mercancías y abre una nueva etapa en las relaciones entre el Peñón y el Campo de Gibraltar.

La apertura se ha escenificado durante la madrugada con un acto de hermanamiento entre Gibraltar y La Línea. El ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo, y el alcalde linense, Juan Franco, han cruzado juntos el antiguo paso fronterizo sin mostrar sus pasaportes, acompañados por numerosos vecinos que se congregaron para presenciar el momento.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto presidir este miércoles a las 12:00 horas el acto oficial de demolición de la Verja en La Línea de la Concepción. A la ceremonia también asistirá el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que realizará junto al jefe del Ejecutivo una declaración institucional.

Sin controles de pasaporte por tierra

El principal cambio afecta a las personas que cruzan diariamente entre España y Gibraltar. Desde la entrada en vigor provisional del tratado no existen controles rutinarios de pasaporte en el paso terrestre.

Los ciudadanos españoles pueden acceder al Peñón utilizando el DNI, mientras que los residentes gibraltareños pueden entrar en España con su tarjeta de residencia sin necesidad de que se les selle el pasaporte. La medida beneficia especialmente a los cerca de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan cada día para acudir a sus puestos de trabajo.

Los controles fronterizos no desaparecen por completo, sino que se trasladan al puerto y al aeropuerto de Gibraltar. España será responsable de efectuar allí los controles correspondientes al espacio Schengen, mientras las autoridades gibraltareñas mantendrán sus propias comprobaciones.

De esta forma, los viajeros que lleguen al aeropuerto deberán someterse a un doble control, uno realizado por las autoridades de Gibraltar y otro a cargo de agentes españoles. El sistema busca permitir la libre circulación por tierra sin comprometer la protección de las fronteras exteriores del espacio Schengen.

Cambios también para las mercancías

El acuerdo contempla igualmente la retirada de las barreras físicas que afectaban a la circulación de mercancías entre ambos territorios. España se encargará de los controles aduaneros de los productos que entren en Gibraltar y se establecerán comprobaciones armonizadas sobre los equipajes de los viajeros.

El tratado incorpora además medidas de convergencia fiscal. Gibraltar comenzará a aplicar un impuesto indirecto equivalente al IVA con un tipo inicial del 15%, que deberá aproximarse progresivamente al sistema comunitario durante los tres años siguientes. También se incluyen disposiciones específicas sobre el tabaco para evitar diferencias excesivas de precios y posibles distorsiones comerciales.

La nueva regulación incluye medidas de protección para los trabajadores transfronterizos, coordinación en materia de Seguridad Social y mecanismos relacionados con la formación y el empleo. El Gobierno español calcula que el nuevo escenario repercutirá en los más de 300.000 habitantes del Campo de Gibraltar.

La antigua Verja desaparece, pero habrá nuevos vallados de seguridad

La eliminación de la frontera física no significa que desaparezcan todos los cerramientos existentes en la zona. El Gobierno de Gibraltar ha instalado un nuevo vallado de alta seguridad para proteger instalaciones sensibles como la pista del aeropuerto, los depósitos de combustible, el túnel y el recinto aduanero.

Este cerramiento, diseñado para impedir que pueda ser escalado, se extiende desde el mar hasta el aeropuerto. La zona militar situada en el extremo occidental también continuará vallada. Únicamente permanecerá sin barrera un tramo de unos 150 metros situado en el lugar por el que tradicionalmente han transitado los peatones.

El espacio abierto contará con presencia policial permanente, cámaras de videovigilancia, sistemas de reconocimiento facial, lectores automáticos de matrículas y una iluminación reforzada. Por tanto, desaparece la Verja utilizada como puesto fronterizo, pero se mantienen cerramientos destinados a proteger infraestructuras estratégicas.