Andalucía ha registrado este jueves 9 de julio su cuarta muerte por golpe de calor desde el inicio de la temporada de altas temperaturas. La víctima es una mujer de 59 años, nacida en Rusia y residente en Sevilla desde 2014, que ha fallecido tras una exposición prolongada a altas temperaturas en la vía pública, según ha informado la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía.
La administración autonómica señala que, por el momento, se desconoce la causa de esa exposición prolongada al calor y que no se asocian antecedentes personales considerados factores de especial riesgo en el Protocolo Andaluz de Coordinación frente a los Efectos de las Temperaturas Excesivas sobre la Salud 2026.
Con este fallecimiento, Andalucía eleva a cuatro las muertes notificadas por golpe de calor desde la activación del programa especial el pasado 15 de mayo. Tres de ellas se han producido en la provincia de Sevilla. La muerte conocida este jueves es, además, la segunda registrada esta semana por esta causa, después del fallecimiento este miércoles de un hombre de 48 años, también en Sevilla.
Los otros dos casos corresponden a una mujer de 71 años fallecida el pasado 3 de julio en Sanlúcar la Mayor, en Sevilla, y a un hombre de 68 años residente en Almería que murió el 23 de junio.
Más de mil urgencias por patologías relacionadas con el calor
Desde el inicio de la temporada, Andalucía ha contabilizado 1.081 urgencias por patologías relacionadas con el calor. De ellas, 747 fueron atendidas en atención primaria y 334 en atención hospitalaria. Además, se han registrado 18 golpes de calor en la comunidad, todos ellos con ingreso hospitalario. Diez personas continúan ingresadas y cuatro han fallecido.
La Junta mantiene activo hasta el 30 de septiembre el Protocolo Andaluz de Coordinación frente a los Efectos de las Temperaturas Excesivas sobre la Salud 2026. Este dispositivo busca reducir el impacto sanitario del calor estival y de posibles olas de calor, como la declarada hasta este jueves 9 de julio en Andalucía.
El protocolo se apoya en la información facilitada por la Agencia Estatal de Meteorología para anticipar episodios de calor extremo, fijar niveles de alerta y coordinar la atención a los grupos de población más vulnerables.

