El Iryo accidentado en la tragedia ferroviaria de Adamuz. - Casa Real

Alrededor de 5.500 personas, según datos de la Policía Nacional, se han manifestado este viernes por las calles de Huelva en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero y que dejó 46 fallecidos —28 de ellos de la provincia onubense— y más de 200 heridos. La marcha, convocada por la recién creada Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz bajo el lema «Memoria, verdad y justicia», ha reunido a familiares, supervivientes y ciudadanos de distintos municipios que, pese a la lluvia, han querido mostrar su apoyo y exigir una investigación exhaustiva.

La manifestación arrancó a las 18:00 horas desde la estación de tren de Huelva, un punto «cargado de simbolismo» para los afectados, y recorrió varias calles de la ciudad hasta finalizar en la plaza de las Monjas. Allí, el presidente de la asociación, Mario Samper, leyó un manifiesto en el que combinó el homenaje a los fallecidos con una firme reivindicación: «que se conozca toda la verdad». Antes del inicio, Samper reconocía que se trataba de un día «duro» desde el punto de vista emocional, marcado por el recuerdo de «aquella fatídica noche».

Durante su intervención, el representante de las víctimas insistió en la necesidad de una investigación «limpia, imparcial y exhaustiva», sin interferencias, que permita esclarecer lo ocurrido y depurar responsabilidades. «El juzgado determinará qué ha pasado realmente», señaló, al tiempo que reclamó que se asuman responsabilidades tanto políticas como empresariales. En este sentido, criticó la tardanza de las administraciones, que «han tardado dos meses en reaccionar», y lamentó que muchas de las necesidades de los afectados hayan tenido que ser cubiertas por ellos mismos.

También denunció la falta de respuesta de la oficina de atención a víctimas creada tras el accidente de Angrois, que, según explicó, aún no ha ofrecido asistencia efectiva. «No sabemos exactamente qué está haciendo. Al final, el trabajo lo estamos haciendo nosotros», afirmó. Desde la asociación advierten de que esta manifestación no será la última acción, ya que preparan nuevas iniciativas para evitar que la tragedia caiga en el olvido.

Entre los asistentes se encontraban supervivientes como María José, que acudió al inicio de la marcha pese a su estado físico. «La recuperación está siendo lenta», explicó, tras detallar que sufrió fracturas de tibia y peroné y tuvo que someterse a una operación de más de seis horas. «Nunca se me va a olvidar ese día», afirmó, al tiempo que pidió justicia «por lo que hemos vivido y por quienes ya no están».

La movilización contó también con el respaldo de numerosos ciudadanos y colectivos sociales, así como con la participación de vecinos llegados desde distintos municipios, algunos de los cuales habilitaron autobuses para facilitar la asistencia. La organización quiso mantener el carácter apolítico de la convocatoria, evitando la presencia de representantes políticos.

Ya en la plaza de las Monjas, el acto culminó con un emotivo homenaje a las víctimas, cuyos nombres fueron leídos uno a uno antes de guardar un minuto de silencio que terminó en un aplauso cerrado. «A todos nosotros nos cambió la vida en apenas unos segundos», expresó Samper, que volvió a insistir en las tres palabras que han marcado la movilización: «verdad, justicia y respeto».

En su discurso, el presidente de la asociación subrayó que la tragedia no puede considerarse «simplemente un accidente», apuntando a posibles negligencias o fallos en el sistema ferroviario. Asimismo, denunció el estado de las infraestructuras en la provincia, señalando que «no es justo que la Alta Velocidad termine en Sevilla mientras en Huelva circulan trenes a apenas 30 kilómetros por hora».

«Nosotros no vamos a dejar de luchar», concluyó Samper, agradeciendo el apoyo ciudadano y reiterando el compromiso de las víctimas de seguir alzando la voz «hasta que se conozca la verdad, se haga justicia y se respete a Huelva».