La dirección del Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones en Andalucía ha confirmado el desalojo preventivo de más de 3000 personas en distintas zonas inundables de las provincias de Cádiz, Málaga y Jaén, como consecuencia del fuerte impacto de la borrasca Leonardo. La información ha sido facilitada este martes por la Agencia de Emergencias de Andalucía, que mantiene activo un amplio dispositivo de seguimiento y protección de la población.
La provincia de Cádiz es la más afectada hasta el momento. Solo en el término municipal de Jerez de la Frontera se han producido desalojos en núcleos rurales como La Greduela, Los Cejos del Inglés y la zona baja de Las Pachecas, debido a la crecida del río Guadalete. A estos se suman evacuaciones preventivas en barriadas como El Portal, Portalillo, Lomopardo, La Ina, San Isidro del Guadalete, Mesas del Corral y Guadalcacín, además de nuevos desalojos en Zarandilla Baja y Los Lagos. En total, en Cádiz se contabilizan también evacuaciones en San Roque, Los Barrios, Setenil de las Bodegas, Torre Alháquime, Tavizna, Algeciras y otros núcleos, superando ampliamente las dos mil personas afectadas.
En Málaga, el Ayuntamiento de Ronda ha iniciado el desalojo preventivo de varias zonas inundables como Llano de la Cruz, Narvárez, Tejares y La Indiana, mientras que en Jaén permanecen desalojados unos 600 vecinos de la zona de Los Puentes. La mayoría de las personas evacuadas han sido realojadas en viviendas de familiares, hoteles o instalaciones municipales, con apoyo de Cruz Roja y Protección Civil.
Desde la EMA se insiste en la importancia de seguir las indicaciones de autoprotección, ante un episodio meteorológico marcado por precipitaciones persistentes, vientos intensos y riesgo de deslizamientos. La borrasca Leonardo, asociada a un río atmosférico, mantiene activos avisos rojos y naranjas en varias comarcas, según la Agencia Estatal de Meteorología.
El operativo de respuesta incluye también la intervención de la Unidad Militar de Emergencias, con más de 250 efectivos desplegados en varias provincias andaluzas, así como desembalses controlados en presas para aumentar la capacidad de resguardo y reducir el riesgo de avenidas. La Junta mantiene el seguimiento constante de cauces, infraestructuras y embalses ante un episodio que aún no se da por cerrado.

