Así se encuentra el paseo marítimo de Matalascañas. - Policía Local de Almonte

La playa de Matalascañas atraviesa uno de los episodios más delicados de su historia reciente tras el fuerte temporal marítimo provocado por la borrasca Francis, que ha azotado con especial intensidad el litoral atlántico andaluz en los últimos días. El avance del mar ha causado una notable regresión de la línea de costa, con graves daños en el paseo marítimo y un serio riesgo para edificaciones situadas en primera línea, lo que convierte a Matalascañas en una zona donde ha ocurrido una catástrofe.

La situación llevó al Ayuntamiento de Almonte a solicitar de manera urgente la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), ante el riesgo estructural detectado en el Edificio Alcotán. Según los informes técnicos, el mar ha llegado a alcanzar los cimientos del inmueble, comprometiendo su estabilidad y generando una situación potencialmente peligrosa para las personas y el entorno urbano colindante.

La UME se desplazó a Matalascañas durante la noche para realizar una inspección técnica de la zona y evaluar posibles medidas de emergencia. Paralelamente, las autoridades locales activaron el Plan de Emergencia Municipal y reforzaron la coordinación con el servicio 1-1-2 de la Junta de Andalucía.

Desde la Policía Local de Almonte se mantiene una vigilancia permanente del paseo marítimo afectado, con señalización, protección del perímetro y restricciones de acceso. Como medida preventiva, se ha suspendido el alumbrado público en la zona dañada mientras persista el temporal, ante el riesgo de desprendimientos y derrumbes.

El acceso al paseo marítimo continúa restringido y se insiste en la necesidad de extremar la prudencia y respetar las indicaciones de los cuerpos de seguridad. Las autoridades hacen un llamamiento a la ciudadanía para que evite acercarse a las áreas afectadas.

El impacto de la borrasca Francis en Matalascañas vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad del litoral ante episodios meteorológicos extremos y reabre el debate sobre la necesidad de adoptar medidas estructurales que permitan proteger esta playa, uno de los principales enclaves turísticos del suroeste peninsular, frente al avance imparable del mar.