El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, ha anunciado este miércoles que, si gobierna tras las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, prohibirá la instalación de plantas fotovoltaicas, eólicas y solares en tierras agrícolas productivas de Andalucía.

El dirigente de la coalición de izquierdas ha realizado este anuncio durante una atención a medios en Castro del Río (Córdoba), donde ha defendido un modelo de transición energética «planificado» y compatible con la actividad agroganadera.

Prohibición de renovables en tierras fértiles

Maíllo ha asegurado que su formación impulsará una normativa para impedir la instalación de proyectos energéticos en suelo agrícola fértil, siguiendo «el modelo francés».

«La transición energética no puede darse a costa del sector primario», ha defendido el candidato, que ha prometido priorizar las «400.000 hectáreas de tierras baldías disponibles en Andalucía» antes de ocupar terrenos cultivables.

La propuesta incluye además la paralización de expropiaciones vinculadas a macroproyectos renovables y la creación de zonas estratégicas agroganaderas donde la Junta tendría preferencia de compra mediante mecanismos de tanteo y retracto.

Críticas a Juanma Moreno y a los fondos de inversión

Durante su intervención, Maíllo ha acusado al presidente de la Junta y candidato del PP, Juanma Moreno, de convertir a la administración andaluza «en un facilitador de oportunidades para fondos de inversión extranjeros».

El candidato de Por Andalucía ha criticado además que la Junta declarase de utilidad pública algunos macroproyectos energéticos para facilitar expropiaciones a agricultores.

También ha denunciado el supuesto fraccionamiento de proyectos para evitar superar los 50 megavatios y esquivar así controles estatales.

Maíllo ha recordado además decisiones judiciales que, según ha señalado, han declarado algunos proyectos en «fraude de ley», citando casos como Lopera, Vega de Granada, Coín o Gaucín.

Rechazo a las macrogranjas

El líder de Por Andalucía también ha mostrado su rechazo a las macrogranjas, argumentando que generan «contaminación» y «malos olores» sin aportar beneficios suficientes a los territorios donde se implantan.

Frente a este modelo, ha defendido comunidades energéticas vinculadas al territorio y una transición basada en «energía verde y barata» que no dependa de terceros países.

«Queremos transición energética, pero no a costa del campo», ha concluido Maíllo, asegurando que su formación no permitirá «ni un metro cuadrado más de tierra fértil» destinado a placas solares o aerogeneradores.