Como en otros Centros de Participación Activa de Mayores en los que he impartido el taller La Prensa en Andaluz, el desarrollado en la calle Viejos del casco antiguo de Sevilla me sirvió para desmontar más de una imagen preconcebida sobre el colectivo de personas mayores.

 

«El taller me sirvió para desmontar más de una imagen preconcebida sobre el colectivo de personas mayores»

 

Ante mí un reducido pero atento auditorio (nuevamente con mayoría femenina), que desde el primer momento mostró su interés por los medios de comunicación y por la importancia de estar bien informados, a pesar de la edad. La mayoría, lectores irreductibles de prensa escrita, y casi todos muy críticos ante los formatos televisivos que presumiblemente van dirigidos a su colectivo. “No creo que programas como el de Juan y Medio reflejen nuestra realidad”, apunta una de las participantes, muy crítica con el tratamiento que los medios de comunicación suelen dar, en líneas generales, a las personas mayores.

Siguiendo este razonamiento, el debate derivó hacia la calidad de la oferta mediática que impera en estos momentos. Muchos recuerdan, con nostalgia, antiguos programas de TVE como Estudio 1, que acercaba el mundo del teatro clásico al gran público; o El hombre y la tierra, dirigido por Félix Rodríguez de la Fuente, el primer divulgador medioambiental que supo concienciar a través de la televisión a millones de españoles sobre la importancia de preservar la naturaleza.

 

 “No creo que programas como el de Juan y Medio reflejen nuestra realidad”, apuntó una de las participantes

 

Pero más allá de los recuerdos, los asistentes a este taller me demostraron que son personas con una actitud crítica ante la realidad mediática que nos rodea, y que en muchas ocasiones nos desborda. Ante esta situación no dudaron en darme un consejo y por extensión a todos los profesionales periodísticos: el buen periodismo se hace con mesura y tiempo, y sobre todo con un mayor nivel de atención a muchas capas de la sociedad que no están suficientemente valoradas en nuestras agendas de trabajo.

 

Texto de Jorge Fernández

 

 

 

Deja un comentario