La tarde está recién comenzada y sería momento de estar echándose una gratificante siesta, pero casi cuarenta mujeres esperan ansiosas la charla de La Prensa en Andaluz, en el pueblo sevillano de Las Cabezas de San Juan, en un recinto adjunto al Centro Público de Educación de Personas Adultas José Sandoval.

Comenzamos hablando de lo qué son los medios de comunicación ante caras receptivas y gestos de suma atención, pero enseguida entramos en materia y ellas se muestran abiertas y participativas. “Todo el mundo estaba en la calle y en los balcones. Nos reunimos en la cabecera de la manifestación”, expresa una cabeceña. Éste es uno de los mensajes que se desarrollan en esta charla: casi todas ellas son conscientes de la importancia que tuvo el 4 de diciembre de 1977 para la Autonomía de Andalucía. 

“La radio, para mí, la radio”, cuenta sonriente Carmen sobre qué medio de comunicación le ha acompañado en su vida. El medio radiofónico es como un hilo musical en la España de los años 70 y sigue siendo para muchas de ellas un referente informativo. Reconocen perfectamente quiénes son periodistas y quién no, en una de las páginas de la presentación de nuestro proyecto sobre la ambigüedad a la hora de reconocer el trabajo profesional de los periodistas de oficio y de titulación.

Sobre la comparativa de los medios desde 1975 hasta ahora, hablamos de la democracia, las votaciones, la televisión, los grupos empresariales periodísticos y les pregunto, ¿cuáles son los cambios importantes en este tiempo? Una de ellas levanta la mano con su móvil: “Esto, esto”, dice con determinación Ana, refiriéndose al teléfono móvil como gran símbolo de transformación de cómo nos informamos en la actualidad. “Yo sin esto no soy nada ahora y para lo que menos sirve es para llamar”, declara risueña con no poca razón.

Si hablamos de la imagen de la mujer y esa especie de encuesta sobre porcentajes de visibilidad del género femenino en los programas de televisión, ellas asienten con sus cabezas la rotundidad de los datos. La mujer continúa teniendo espacios de objeto y no de sujeto en muchos espacios televisivos, pero ellas mismas dicen que “la cosa ha cambiado mucho”. “Yo ahora si me quiero ir a tomar un café o no fregar los platos, me voy; antes no se podía hacer eso”, relata una de ellas. “Ahora los jóvenes se reparten las tareas; él y ella hacen cosas en casa y él y ella salen por ahí”, comentan varias de estas estupendas mujeres, que se han trasladado durante esta tarde a otro espacio, mayor que el CEPER, porque en su Centro de Día de Mayores no cabía esta grandiosa convocatoria.

“Antes tú llegabas de trabajar, fregando escaleras o de donde fuera, y tenías que lavar ropa en un lebrillo, hacer comidas, mientras el marido se sentaba en el sofá o se iba al bar”, resuena casi como mensaje unívoco.

Tienen una media de 65 a 85 años, pero ven en los medios, en la prensa, en la radio y en la televisión, que el mundo ha cambiado y ellas lo perciben con ojos y mentalidad de mujeres activas, con mucha experiencia de vida.

Texto de Mónica Niño

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