Blas Infante, cuyo aniversario de nacimiento se cumple el 5 de julio, tenía 51 años cuando fue asesinado en Sevilla la noche del 10 de agosto de 1936 en el kilómetro cuatro de la carretera de Carmona. El Padre de la Patria Andaluza fue secuestrado y ajusticiado por los falangistas. Su último grito antes de morir aún resuena frente al cortijo Gota de Leche, donde este martes se conmemora el 85 aniversario de su muerte. ¡Viva Andalucía Libre!, gritó Blas Infante por dos veces antes de ser fusilado.

Todo comenzó con su arresto en Coria del Río el 2 de agosto de 1936. Unos hombres «vestidos de falangistas» como apuntaban sus hijas, Luisa y María Ángeles, lo detenían a media mañana en Villa Alegría, la casa donde residía, comandados por el general Crespo, sin que éste opusiera resistencia, confiscándole una radio con la que «se comunicaba con Moscú», según relatan historiadores y biógrafos del Padre de la Patria Andaluza.

De Coria fue trasladado al Ayuntamiento de esta localidad, para finalmente ser apresado en la cárcel que los falangistas habían habilitado en el antiguo cine Jáuregui, junto a la Iglesia de Santa Catalina. Antes de ingresar en esta improvisada prisión, pasó por la Cámara Agrícola de Sevilla, en la calle Trajano, gracias a las gestiones que hizo su esposa, María Angustias García Parias, para evitar que fuera asesinado en el trayecto por la conocida como ‘ley de fugas’, por ser sobrina del gobernador de la ciudad en esa época, Pedro Parias.

En la madrugada del 10 de agosto de 1936, los falangistas le metían en un furgón junto a al alcalde de Sevilla en aquella época, Fernández de la Bandera, Emilio Barbero Núñez, teniente alcalde de Sevilla, y los diputados socialistas Manuel Barrios Jiménez y Fermín de Zayas. Blas Infante fue asesinado en el kilómetro 4 de la carretera Carmona-Sevilla, frente a la tapia del cortijo Gota de Leche, donde cada 10 de agosto la Fundación Blas Infante le rinde un sentido homenaje, con una ofrenda floral en el que participan numerosos colectivos de la sociedad andaluza.

Blas Infante murió con 51 años gritando por dos veces una frase histórica en Andalucía: ¡Viva Andalucía Libre! El 14 de abril de 1983, el Parlamento de Andalucía aprobó una proposición no de ley que acabó con el olvido oficial al que fue sometido Blas Infante Pérez desde que fuera fusilado el 11 de agosto de 1936 por el delito de reclamar para Andalucía lo que era y es su derecho: el autogobierno en el marco de solidaridad entre las diferentes nacionalidades y regiones españolas.

La iniciativa parlamentaria fue convertida en preámbulo del Estatuto de Andalucía: «La Historia ha reconocido la figura de Blas Infante como Padre de la Patria Andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del autogobierno que hoy representa el Estatuto de Autonomía para Andalucía. Blas Infante, con las Juntas Liberalistas que él creara, se coloca en la vanguardia del andalucismo al luchar incansablemente por recuperar la identidad del pueblo andaluz; por conseguir una Andalucía libre y solidaria en el marco irrenunciable de la unidad de los pueblos de España; por reivindicar el derecho de todos los andaluces a la autonomía y a la posibilidad de decidir su futuro».

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