Lepe es un pueblo acostumbrado a luchar contra los estereotipos desde siempre. No todos sus habitantes cuentan chistes y, por supuesto, ninguno se pone un caramelo de menta en la cabeza para mentalizarse.

 

En este municipio costero de Huelva hay cultura, naturaleza, deporte de alto nivel (San Roque en fútbol, Cash Lepe en baloncesto, los atletas Laura García Caro y José Manuel Cortés Medina…) y un enorme afán por el aprendizaje a cualquier edad. Buen ejemplo de ello ha sido el óptimo aprovechamiento que hicieron los alumnos del taller que Jorge Fernández y un servidor impartimos en el Centro de Participación Activa de Mayores.

En el desarrollo de la acción formativa, el alumno Paco sorprendió a todos los presentes con una anécdota impagable: “Jesús Hermida era de mi pandilla. Mi madre le daba de merendar muchas tardes y, cuando todavía era un niño, hacía las crónicas de los partidos que jugábamos en el barrio”. Otra asistente quiso arrojar un jarro de agua fría sobre la buena imagen que tenemos de Juan Imedio: “Le conozco desde hace 40 años y siempre ha mirado a la gente por encima del hombro”.

 

“Es muy difícil tener espíritu crítico cuando solo lees el periódico afín a tus ideas”

 

Pero el participante más activo fue el maestro jubilado Antonio Rivera, de 77 años, que dijo una verdad como un templo: “Es muy difícil tener espíritu crítico cuando solo lees el periódico afín a tus ideas”, apostilló. Asimismo, Rivera recuerda el 4-D “corriendo de la plaza de las Monjas hasta el cabezo”. “Fue una maravilla estar en esa manifestación, aunque luego no haya supuesto ninguna panacea. Reivindicamos el derecho a ser iguales que las principales comunidades autónomas de España. Me acuerdo del material antidisturbios en algunas callejuelas de Huelva y tuvimos la desgracia de la muerte del malagueño García Caparrós. Pero eso se superó y hasta hoy”, agregó. Con respecto a ‘La Prensa en Andaluz’, Rivera calificó el taller de “extraordinariamente fructífero”. “Su importancia no puede quedarse solo en estas charlas por los pueblos. Sería conveniente que se extendiera a mesas redondas y coloquios y que se enriquezca con otras muchas personas y compañeros que, en realidad, están deseosos de poder discernir entre la verdad y la mentira”, remarcó.


 


 

Rivera sale del centro y parece el alcalde de Lepe, saludando, parándose y bromeando con todo el mundo que se cruza por su camino. Es un hombre sencillo y culto que lanza una frase que, en estos tiempos de crispación, es más reivindicable que nunca: “Sin ilusión y sin sentido del humor, no merece la pena seguir viviendo”.


 

Texto de Francisco José Núñez Barral

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