La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz, una de las mayores tragedias registradas en la red ferroviaria andaluza en las últimas décadas, se prepara para afrontar una fase determinante. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha adjudicado de forma provisional los contratos para analizar los carriles fracturados localizados en el punto donde se produjo el siniestro del pasado 18 de enero, que causó la muerte de 46 personas y dejó más de 120 heridos.
Los estudios técnicos, considerados fundamentales para esclarecer las causas del accidente, aún deberán recibir el visto bueno de la autoridad judicial. El juzgado que instruye el caso tiene que autorizar tanto la adjudicación definitiva de los contratos como el traslado de las muestras y la realización de los ensayos previstos.
Dos laboratorios para reforzar la independencia de los resultados
La CIAF ha optado por un modelo poco habitual en este tipo de investigaciones: encargar los análisis a dos laboratorios independientes que trabajarán de forma paralela sobre las muestras obtenidas de los carriles dañados.
Según ha explicado el organismo, la intención es reforzar la fiabilidad de las conclusiones y garantizar que los resultados puedan ser contrastados de manera independiente. Tras el proceso de selección, los laboratorios elegidos han sido el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (Cenim), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y la empresa tecnológica Aimen, con sede en Galicia.
La comisión destaca que ambas entidades cuentan con acreditación técnica suficiente y que no mantienen vínculos con las empresas ni organismos relacionados con la infraestructura ferroviaria afectada o con las obras desarrolladas en la línea.
Qué se va a analizar
Los trabajos se centrarán en determinar el estado real de los carriles fracturados y detectar posibles anomalías que ayuden a reconstruir lo ocurrido. Entre las pruebas previstas figuran inspecciones visuales, escaneados, análisis fotográficos y ensayos metalúrgicos destinados a conocer el comportamiento del material.
Algunas actuaciones deberán realizarse sobre las muestras originales antes de que estas sean modificadas. Es el caso de las pruebas no destructivas iniciales o de la extracción de probetas para los análisis posteriores. Debido a que estos procedimientos alteran de forma irreversible las piezas, la CIAF ha previsto mecanismos de supervisión cruzada entre ambos laboratorios para preservar las garantías del proceso.
Una investigación bajo la mirada de Andalucía
Cinco meses después del accidente, las familias de las víctimas continúan reclamando respuestas sobre las circunstancias que provocaron el descarrilamiento. La investigación judicial sigue su curso mientras avanzan en paralelo los trabajos técnicos destinados a aclarar si existieron fallos en la infraestructura, problemas relacionados con el material ferroviario o cualquier otro factor que pudiera haber contribuido a la tragedia.
La entrada en esta nueva fase acerca a los investigadores a uno de los elementos más sensibles del caso: el análisis de los carriles sobre los que circulaba el tren en el momento del accidente. De las conclusiones que arrojen estos estudios dependerá buena parte de la reconstrucción técnica de los hechos y de las futuras decisiones que puedan adoptarse tanto en el ámbito judicial como en materia de seguridad ferroviaria.

