Andalucía ha reducido en diez el número de municipios considerados prioritarios en la lucha contra la despoblación, que pasan de 480 a 470 en el último año, según la actualización de la Estrategia frente al Desafío Demográfico 2023-2030 conocida este miércoles 8 de abril tras el Consejo de Gobierno.
El balance anual refleja que 21 municipios han salido del listado de actuación preferente mientras que 11 se incorporan por primera vez, todos ellos con un nivel de prioridad bajo. Además, un total de 63 entidades locales han modificado su nivel de riesgo, lo que evidencia la evolución desigual del fenómeno en el conjunto del territorio andaluz.
La clasificación de los municipios se realiza a partir de nueve indicadores demográficos y socioeconómicos, entre ellos la densidad de población, el envejecimiento, la tasa de paro, la evolución del crecimiento vegetativo o la migración. En función de estos criterios, los municipios se agrupan en tres niveles: prioridad alta, media y baja.
Menos municipios en situación crítica
La actualización deja una ligera mejora en los indicadores más graves. Los municipios con prioridad alta —aquellos que cumplen siete o más criterios de riesgo— descienden de 78 a 73. Por su parte, los de prioridad media se mantienen en 221, mientras que los de prioridad baja se reducen de 181 a 176.
En paralelo, aumenta el número de municipios que no presentan un riesgo específico de despoblación, que pasan de 149 a 159 en toda Andalucía.
Un mapa desigual por provincias
El reparto territorial sigue mostrando importantes diferencias. Granada continúa siendo la provincia con mayor número de municipios prioritarios, con 113, seguida de Almería (75) y Jaén (74). Málaga suma 54, Córdoba 50, Huelva 46, Sevilla 38 y Cádiz 20.
Entre los municipios que han abandonado el listado destacan localidades como Capileira, Íllora o Zafarraya en Granada; Ardales y Moclinejo en Málaga; o Fuentes de Andalucía y El Saucejo en Sevilla. En el lado contrario, se incorporan municipios como Huécija y Tíjola en Almería, Trebujena en Cádiz o Totalán en Málaga, además de Castilleja del Campo y Pedrera en la provincia sevillana.
Un reto estructural para Andalucía
Aunque los datos reflejan una leve mejoría global, la despoblación continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales de Andalucía. El envejecimiento de la población, la falta de oportunidades laborales y la pérdida progresiva de habitantes siguen afectando especialmente a municipios del interior.
La actualización anual de la estrategia vuelve a poner el foco en la necesidad de políticas públicas sostenidas que permitan equilibrar el territorio, garantizar servicios básicos y favorecer la fijación de población en las zonas más vulnerables de la comunidad.

