El tramo de la línea de alta velocidad donde se produjo el grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) avanza hacia una lenta recuperación una semana después del siniestro que dejó 45 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Según ha confirmado Adif, ya no quedan vagones del tren Iryo sobre las vías, tras haber sido remolcados cinco de ellos hacia Madrid, mientras que otros tres permanecen apartados de la línea. En el caso del tren Alvia, los trabajos de retirada también se encuentran prácticamente concluidos, con la eliminación de los últimos restos que permanecían en la zona.
Las labores actuales se centran en la limpieza del entorno ferroviario, donde los restos seccionados de los vagones del Alvia —el tren que sufrió mayores daños tras colisionar con el Iryo— están siendo retirados mediante camiones de gran tonelaje. Este operativo es un paso previo imprescindible para poder evaluar con precisión los daños en la infraestructura y comenzar la reconstrucción de los elementos afectados, condición necesaria antes de reabrir este eje clave que conecta Andalucía con Madrid.
El dispositivo de emergencia se dio por finalizado el pasado jueves, tras localizarse las dos últimas víctimas desaparecidas, lo que elevó el balance definitivo a 45 fallecidos. Ese mismo día se desmontó el Puesto de Mando Avanzado instalado en la zona, y el viernes se procedió al cierre del Centro de Atención a Familiares, que había estado operativo en Córdoba desde las primeras horas posteriores al accidente. También quedó desactivado el plan médico-forense una vez entregados a las familias todos los cuerpos, tras su identificación y autopsia.
La Junta de Andalucía desactivó igualmente el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil, que se mantenía activo desde el mismo día del siniestro. No obstante, las autoridades autonómicas han confirmado que el apoyo psicológico a familiares, víctimas e intervinientes se mantendrá sin límite temporal, a través de las Unidades de Salud Mental, incluso después de concluida la fase de emergencia.
En paralelo, avanza la investigación técnica del accidente. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha señalado en su última actualización que el carril por el que circulaba el Iryo podría estar fracturado antes del paso del tren, una hipótesis sustentada en las muescas detectadas en las ruedas y en la deformación observada en la vía. La comisión subraya, no obstante, que estas conclusiones son provisionales y deberán ser verificadas mediante nuevas pruebas en las próximas fases del análisis.
Desde el punto de vista judicial, la Guardia Civil ha entregado un primer informe preliminar al juzgado que instruye la causa en Montoro, con un amplio inventario de pruebas que incluye unas 2.500 fotografías de la zona del accidente, las dos cajas negras de los trenes y las declaraciones de tripulantes y pasajeros supervivientes. El fragmento de vía desprendido será analizado en un laboratorio especializado, mientras que las cajas negras serán volcadas en presencia tanto de la Guardia Civil como de la CIAF.
La vertiente judicial sigue sumando actuaciones. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado que el juzgado ha recibido ya al menos diez denuncias y siete personaciones, y que se prevé un proceso largo y complejo. La Fiscalía de Córdoba, por su parte, ha solicitado que no se declare el secreto de las diligencias, sin descartar que pueda plantearse más adelante si las circunstancias lo aconsejan. Mientras tanto, el caso de Adamuz continúa avanzando en todas sus vertientes, con la reconstrucción de la línea y la investigación de las causas como prioridades inmediatas.

