La imagen de un móvil con ChatGPT.
La imagen de un móvil con ChatGPT.

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de una amplia mayoría de la población de Andalucía. El 69,9% de los residentes en la comunidad ha utilizado alguna vez una de estas herramientas, principalmente para trabajar, resolver consultas personales o completar su formación, según el nuevo Barómetro Andaluz de la Fundación CENTRA, elaborado mediante 3.600 entrevistas realizadas entre el 19 de junio y el 2 de julio.

ChatGPT es la plataforma con mayor implantación en Andalucía, utilizada por el 45,6% de las personas encuestadas. Le siguen Gemini, con un 32,8%, y Copilot, con un 7,5%. La percepción general entre quienes han empleado estos sistemas es positiva: el 79,9% considera que son bastante o muy útiles.

La actividad profesional concentra el principal uso, con un 24,3%. Por detrás aparecen las consultas personales y los consejos relacionados con la vida diaria, con un 17%, y los estudios o la formación, con un 13,1%.

Además, no se trata de un uso esporádico. El 63,6% accede a la inteligencia artificial al menos varias veces por semana. Un 19,7% la emplea todos o casi todos los días, mientras que el 20,6% asegura utilizarla varias veces en una misma jornada.

La falta de conocimiento sigue siendo una de las principales barreras para su extensión. Entre quienes nunca han recurrido a estas tecnologías, el 24,1% afirma que no sabe cómo funcionan y el 21,9% considera que no resultan necesarias para su vida cotidiana.

El Barómetro también refleja una actitud de cautela. Más de la mitad de la población, el 56,3%, cree que la inteligencia artificial puede contribuir a la desinformación. Pese a ello, el nivel de confianza concedido a las respuestas generadas por estos sistemas se sitúa por encima de seis puntos en una escala de cero a diez.

La prudencia aumenta cuando se abordan cuestiones sensibles como la salud. El 31,3% de los encuestados utiliza la inteligencia artificial como apoyo, pero rechaza tomar decisiones sin supervisión profesional. Otro 23,2% confía inicialmente en sus respuestas, aunque posteriormente las verifica mediante otras fuentes.

La población andaluza también reclama una mayor intervención de las instituciones públicas. El 41,9% considera que la inteligencia artificial sería plenamente confiable si estuviera respaldada y regulada por la Unión Europea. Otro 13,9% vincula esa confianza a que su desarrollo no quede exclusivamente en manos de empresas privadas.

De cara al futuro, el 45,8% prevé que la inteligencia artificial tenga un impacto bastante o muy positivo en la vida de las personas, frente al 29% que espera consecuencias negativas.

Las opiniones están más divididas respecto al mercado laboral. Más de la mitad cree que estas tecnologías generarán nuevas modalidades de empleo, mientras que el 38,6% considera que provocarán la eliminación de puestos de trabajo. Los resultados sitúan así el debate de la inteligencia artificial no solo en la adopción tecnológica, sino también en la necesidad de regular su desarrollo, garantizar un uso responsable y anticipar sus efectos sociales y laborales en Andalucía.