El doctor Francisco Martín Leal, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón
El doctor Francisco Martín Leal, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón

El verano es una época para disfrutar de la playa, la piscina, los deportes acuáticos y las actividades al aire libre, aunque también es el momento del año en el que se produce un incremento de determinados problemas oculares debido principalmente a las altas temperaturas, a la mayor exposición a la radiación ultravioleta, al mal uso de las lentes de contacto o a las agresiones físicas o químicas, como la arena o el cloro. Entre las principales afecciones más comunes en verano, los especialistas alertan del aumento de queratitis, una inflamación de la córnea, causada, en gran parte, por el uso incorrecto de lentillas, y considerada como una auténtica urgencia oftalmológica, cuyo diagnóstico precoz resulta fundamental para evitar secuelas permanentes que puedan comprometer la visión.

La queratitis, al igual que otras infecciones corneales, aumentan principalmente durante la época estival por el uso de lentes de contacto en piscinas o playas. Como apunta el doctor Francisco Martín Leal, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, estas aguas contienen microorganismos de permanecer adheridos entre la lente de contacto y la córnea. “Si a esto le añadimos el calor, que favorece una mayor deshidratación de la superficie ocular, el viento, el aire acondicionado y la exposición solar, que alteran la película lagrimal, y un peor cumplimiento de las normas de higiene durante los desplazamientos, como el lavado inadecuado de manos, la reutilización de líquidos de mantenimiento, el uso prolongado de lentes desechables o dormir con ellas puestas, se dan las circunstancias idóneas para el favorecimiento de la aparición de estas infecciones”, añade el doctor Martín Leal.

Aunque el agua de una piscina esté clorada, el cloro no elimina todos los microorganismos potencialmente peligrosos y, del mismo modo, el agua del mar contiene bacterias y otros agentes infecciosos, por lo que para los especialistas no existe un baño seguro con lentes de contacto, ya que incrementa el riesgo de queratitis bacterianas, queratitis por Acanthamoeba, conjuntivitis infecciosas, microerosiones corneales, hipoxia corneal por uso prolongado e irritación química por el cloro.

En sus fases iniciales, la queratitis puede confundirse con una conjuntivitis o una simple irritación ocular, pero existen signos de alarma que nunca deben pasarse por alto: dolor ocular intenso, enrojecimiento importante, sensación persistente de cuerpo extraño, lagrimeo abundante, fotofobia, visión borrosa o secreción ocular. El doctor advierte que la aparición de cualquiera de estos síntomas en personas que usan habitualmente lentes de contacto en verano constituye una urgencia oftalmológica, precisamente porque “la córnea carece de vasos sanguíneos, por lo que su capacidad para combatir determinadas infecciones es limitada”. En estos casos, el principal error consiste en el uso de colirios antibióticos o corticoides sin exploración previa por parte de un especialista. “Es importante señalar que, si el tratamiento adecuado se retrasa, la inflamación puede progresar rápidamente y dejar cicatrices permanentes que comprometan la visión, además de provocar úlceras corneales, una disminución irreversible de la agudeza visual o, en los casos más avanzados, hacer necesario un trasplante de córnea”, advierto el doctor Martín Leal.

Como medida de prevención, el jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón recomienda evitar bañarse con lentes de contacto y, si su uso fuera imprescindible, recurrir a lentes desechables de uso diario y gafas de natación ajustadas. Asimismo, recuerda la importancia de lavarse siempre las manos antes de manipular las lentillas, no aclararlas nunca con agua del grifo, renovar periódicamente el portalentes, no dormir con las lentes de contacto y consultar de inmediato con un oftalmólogo ante dolor, disminución de visión o enrojecimiento intenso.

Quirónsalud en Andalucía

El Grupo Quirónsalud en Andalucía cuenta en la actualidad con ocho centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), tres en Sevilla (Sagrado Corazón, Infanta Luisa y Materno-Infantil), Córdoba y Huelva, además dos hospitales de día quirúrgicos en Sevilla y Málaga y 22 centros médicos de especialidades y diagnóstico; que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.

Sobre Quirónsalud

Quirónsalud es el grupo de salud líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Además de su actividad en España, Quirónsalud está también presente en Latinoamérica. Conjuntamente, cuenta con más de 50.000 profesionales en más de 180 centros sanitarios, entre los que se encuentran 57 hospitales con más de 8.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializado y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitari Dexeus, Policlínica Gipuzkoa, Hospital Universitari General de Catalunya, Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, etc.  

El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (once de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, acreditado por el Ministerio de Ciencia e Innovación). 

Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando multitud de proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.