El Iryo accidentado en la tragedia ferroviaria de Adamuz. - Casa Real

Las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz han denunciado que, cinco meses después de la tragedia, continúan «sufriendo en silencio y sin el apoyo y el sostén de las administraciones». Los afectados aseguran que todavía padecen secuelas físicas y psicológicas, al tiempo que reclaman una modificación de la normativa asociada a los seguros de viaje para garantizar una protección adecuada.

La petición ha sido difundida mediante un vídeo remitido a los medios de comunicación y narrado en primera persona por una de las víctimas, médica de profesión. En su testimonio, relata cómo aquella noche tuvo que gestionar y organizar de manera improvisada la atención inmediata a los heridos.

«Lo que esa noche aconteció hasta pasadas las doce de la noche, momento en el que ya se habían trasladado numerosos operativos y entendí que mi actuación improvisada había finalizado, se quedó guardado y grabado en mi cabeza para siempre», explica.

La narradora aclara, sin embargo, que su testimonio representa una experiencia compartida por todos los pasajeros que presenciaron escenas para las que, según afirma, «nadie está preparado».

Secuelas físicas y psicológicas cinco meses después

Los afectados sostienen que algunas víctimas mantienen lesiones físicas irrecuperables que limitan su movilidad, autonomía e independencia. A estas consecuencias se suma el impacto emocional provocado por lo ocurrido durante el accidente.

Entre las secuelas psicológicas descritas se encuentran las imágenes recurrentes que dificultan conciliar el sueño, la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico, los miedos y el desarrollo de determinadas fobias.

La víctima que interviene en el vídeo recuerda que, cuando los pasajeros llegaron a la estación de Atocha durante la mañana del 19 de enero, fueron atendidos por equipos de psicólogos de emergencias formados para abordar situaciones traumáticas.

Estos profesionales los acompañaron durante los días y semanas posteriores para ayudarlos a gestionar sus emociones, reorganizar sus recuerdos y dar un nuevo significado a lo vivido.

«No se puede negar la potencial afectación de la esfera emocional en todos los que lo vivenciamos. Tampoco se puede negar que el proceso se pueda recrudecer en las semanas o meses posteriores al accidente», sostiene.

Una recuperación que no sigue un proceso lineal

Las víctimas inciden en que la recuperación después de un acontecimiento traumático no sigue un proceso lineal. Las consecuencias pueden aparecer o agravarse con el paso del tiempo y afectar al desarrollo de la vida cotidiana.

El testimonio también menciona el duelo de quienes presenciaron el fallecimiento de un familiar o un compañero de viaje, así como el daño emocional sufrido por todos aquellos pasajeros a los que «se les rompió algo en el interior esa noche».

Los afectados denuncian que esta herida emocional, pese a estar ampliamente descrita y documentada, no recibe un reconocimiento adecuado. Aseguran que las visitas a profesionales de la psiquiatría o la necesidad de tomar medicación como consecuencia del impacto psicológico no se tienen suficientemente en cuenta.

«Esta herida emocional, en ocasiones irreparable y que menoscaba el desempeño en nuestro día a día, no está reconocida de ninguna forma, como si no existiera», lamenta la narradora.

Denuncian que las ayudas prometidas no llegan

En el vídeo, las víctimas afirman que las ayudas anunciadas no han llegado a todas las personas que tuvieron que interrumpir su actividad cotidiana para intentar recuperarse de «la mayor tragedia de sus vidas».

Por este motivo, reclaman que las administraciones ofrezcan una respuesta que no se limite a las lesiones físicas y que incluya también las consecuencias psicológicas y emocionales derivadas del accidente.

Los afectados consideran necesario establecer mecanismos de acompañamiento y protección que tengan en cuenta que algunas secuelas pueden prolongarse durante meses o incluso mantenerse de manera permanente.

Piden reformar el Seguro Obligatorio de Viajeros

Las víctimas solicitan la modificación del Real Decreto 627/2014, vinculado al Real Decreto 1575/1989, de 22 de diciembre, por el que se aprobó el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros.

A su juicio, la normativa debe actualizarse para garantizar la protección de quienes padecen daños emocionales como consecuencia de un accidente ferroviario.

«Debe modificarse para garantizar la protección de las víctimas, cuya herida emocional impacta en nuestra vida día tras día», señala el testimonio.

El vídeo concluye reclamando una mayor implicación institucional y recordando que, cinco meses después del accidente de Adamuz, numerosos afectados continúan afrontando las consecuencias sin el apoyo que consideran necesario.

«Seguimos sufriendo en silencio, sin el apoyo y el sostén de las administraciones», finaliza la narradora.