La Junta de Andalucía ha puesto en marcha un proyecto pionero para reforzar la conservación del pinsapo, una de las especies arbóreas más emblemáticas y amenazadas del patrimonio natural andaluz. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha licitado actuaciones de reforestación por valor de 480.659 euros con el objetivo de impulsar la recuperación de este árbol y favorecer su adaptación a los efectos del cambio climático.

La iniciativa contempla la creación de nuevas poblaciones en cinco enclaves considerados refugios climáticos para la biodiversidad. Estos espacios han sido seleccionados tras estudios técnicos y científicos que analizan tanto las características ecológicas del territorio como los escenarios climáticos previstos para las próximas décadas.

Las actuaciones se desarrollarán en los municipios de Algodonales y Villaluenga del Rosario, en la provincia de Cádiz; Cortes de la Frontera, en Málaga; Lanjarón, en Granada; y Bacares, en Almería. Todos estos lugares comparten condiciones ambientales favorables para la supervivencia del pinsapo, como altitudes superiores a los 900 metros, elevada humedad, orientación umbría y menor exposición al calor y la sequía.

El objetivo del proyecto es doble. Por un lado, reforzar las poblaciones actuales de pinsapo y, por otro, comprobar la capacidad de la especie para asentarse en nuevas áreas donde pueda encontrar condiciones adecuadas en un contexto de aumento de temperaturas y reducción de precipitaciones.

Los trabajos incluirán plantaciones experimentales, siembras directas, preparación manual del terreno, instalación de protectores frente a animales herbívoros y labores de mantenimiento y seguimiento científico. Además, la actuación permitirá obtener información útil para futuras estrategias de restauración forestal en Andalucía.

Muchos de los espacios elegidos forman parte de la Red Natura 2000 y presentan un alto valor ecológico. Según la Junta, las intervenciones se desarrollarán siguiendo criterios de mínima afección ambiental, con el propósito de mejorar la resiliencia de los ecosistemas forestales frente al calentamiento global y contribuir a la conservación de la biodiversidad.

El pinsapo, endémico del sur de la Península Ibérica, se encuentra catalogado como especie en peligro de extinción. Su sensibilidad a las sequías, el incremento de las temperaturas, las plagas y los incendios lo convierten en uno de los mejores indicadores de los efectos que el cambio climático está teniendo sobre los ecosistemas de montaña mediterráneos.