Los especialistas del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, en Sevilla, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, que se celebra este jueves 11 de junio, hacen un llamamiento a la concienciación social ante el tumor más frecuente en los varones en España. Según las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan), se prevé el diagnóstico de más de 32.000 nuevos casos anuales en el país, mostrando Andalucía una incidencia muy similar a la media nacional, que se sitúa en torno a los 140 casos por cada 100.000 habitantes.
Según destaca el urólogo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa José Luis Marenco, “la clave absoluta reside en el diagnóstico precoz”, ya que “disponemos de herramientas muy eficaces para detectarlo en fases iniciales, cuando las tasas de curación son muy elevadas”. “El cáncer de próstata suele ser completamente asintomático en sus etapas iniciales y esperar a que produzca síntomas puede significar llegar tarde, puesto que sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en el hombre en España, sólo por detrás del de pulmón o el colorrectal «, explica el doctor Marenco, quien señala que, «afortunadamente, cada vez hay mayor concienciación, aunque todavía encontramos a muchos hombres que acuden cuando ya presentan síntomas, y precisamente el objetivo es diagnosticar la enfermedad antes de que estos aparezcan».
Por este motivo, el urólogo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa recomienda que los hombres comiencen sus controles urológicos periódicos a partir de los 45 años. Esta valoración es sencilla e incluye la historia clínica, el análisis de sangre del PSA y, cuando está indicado, pruebas de imagen. En aquellos pacientes con antecedentes familiares de cáncer de próstata, especialmente si afecta a familiares de primer grado, es aconsejable adelantar estas revisiones.
Revolución en el diagnóstico por imagen
La tecnología ha revolucionado de forma radical el campo del diagnóstico. Tal y como indica la doctora Ana Cáceres, radióloga del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, «antes muchas decisiones se basaban principalmente en el análisis de sangre del PSA y en la biopsia, si bien en la actualidad contamos con técnicas de imagen mucho más precisas, especialmente la resonancia magnética prostática». “Esta herramienta permite identificar zonas sospechosas dentro de la próstata con mucho más detalle para orientar con precisión las biopsias —dirigiendo las muestras exclusivamente a esas zonas— y conocer la extensión exacta de la enfermedad, ofreciendo tratamientos personalizados”, explica.
Asimismo, destaca el valor del PET-PSMA, una tecnología altamente avanzada y específica. La doctora Cáceres aclara que «no se utiliza como técnica de detección inicial en la mayoría de los pacientes, sino en casos seleccionados». A su juicio, “su valor radica principalmente en dos escenarios: la estadificación inicial de pacientes de riesgo intermedio-alto —permitiendo detectar precozmente metástasis ganglionares u óseas por muy pequeñas que sean—, y la detección de recurrencia bioquímica en pacientes ya tratados, localizando la reproducción de la enfermedad incluso con niveles de PSA muy bajos”.
Cirugía robótica y terapia focal: curar preservando la calidad de vida
El abordaje quirúrgico también ha experimentado una auténtica revolución en las últimas décadas, pasando de cirugías abiertas más agresivas a técnicas mínimamente invasivas. El doctor Fernando Candau, urólogo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, subraya la consolidación de la cirugía laparoscópica y la cirugía robótica: «Ambas permiten realizar la intervención a través de pequeñas incisiones, lo que se traduce en menor sangrado, menor dolor postoperatorio, una recuperación más rápida y una reincorporación más precoz a la vida cotidiana del paciente», precisa.
«El objetivo ya no es solo curar el cáncer, sino curarlo manteniendo la mejor calidad de vida posible», añaden los especialistas en Urología, quienes buscan con estas técnicas una disección muy precisa alrededor de la próstata, permitiendo una intervención menos agresiva para los tejidos sanos y lograr así mejores resultados en aspectos clave como el control de la orina (continencia) y la función sexual, siempre que las características del tumor lo permitan.
Finalmente, para pacientes muy seleccionados, cobra cada vez más interés el concepto de la terapia focal. Esta técnica consiste en tratar únicamente la zona de la próstata donde se localiza el tumor, preservando intacto el resto de la glándula. Aunque no sustituye a la cirugía radical en todos los casos, en tumores localizados de bajo o intermedio riesgo bien estudiados, ofrece un excelente control oncológico minimizando los efectos secundarios funcionales.
Radioterapia de alta precisión: un cambio de paradigma
La radioterapia se posiciona actualmente como otra de las grandes armas terapéuticas con intención curativa. Tal y como apunta la jefa del Servicio de Radioterapia del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, la doctora Isabel Ramos, esta especialidad «se emplea como tratamiento curativo en cáncer de próstata localizado, como tratamiento de rescate en los casos de recurrencia local y, empleando técnicas de alta precisión como la radioterapia estereotáctica corporal (SBRT), como tratamiento de un número limitado de metástasis en pacientes con diseminación de la enfermedad a distancia», lo que se conoce como cáncer de próstata oligometastásico.
“Encontramos pacientes potencialmente curables a los que solo se les hubiese podido ofrecer tratamiento paliativo sin la detección temprana de la enfermedad”, insiste oncóloga radioterápica, al tiempo que resalta la SBRT como la técnica de radioterapia por excelencia para el tratamiento del cáncer de próstata. “La evidencia científica ha comprobado que con ella se consiguen los mismos índices de efectividad en los tratamientos, pero con una ventaja muy significativa para el paciente: permite la reducción drástica del número de sesiones y conlleva muy pocos efectos secundarios”, afirma.
Avances en oncología médica para la enfermedad avanzada
Más allá de las técnicas localizadas, los tratamientos médicos sistémicos también han avanzado exponencialmente para dar respuesta a los casos donde el tumor está más extendido. «El cáncer de próstata, en muchos casos, utiliza las hormonas masculinas, especialmente la testosterona, como un combustible para crecer. Por eso, uno de los pilares del tratamiento cuando la enfermedad está más avanzada es la terapia hormonal», detalla el doctor Fernando Candau.
El urólogo recuerda que desde hace años se dispone de los análogos de la LHRH, medicamentos que consiguen reducir de forma muy importante los niveles de testosterona y que siguen siendo la base terapéutica. No obstante, destaca la llegada de una auténtica revolución en la última década: «La aparición de los nuevos antiandrógenos, conocidos como ARPI, ha cambiado el escenario. Estos fármacos no solo disminuyen el efecto de las hormonas masculinas, sino que bloquean de una manera mucho más potente y específica las señales que utilizan las células tumorales para crecer».
Según concluye el doctor Candau, la incorporación de estos nuevos compuestos permite utilizarlos en fases cada vez más precoces de la enfermedad avanzada con beneficios muy significativos: «gracias a ellos hemos conseguido retrasar la progresión de la enfermedad, reducir el riesgo de complicaciones y, lo más importante, aumentar la supervivencia de muchos pacientes».

